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Querríamos disponer de más fotos i postales como éstas para ampliar el fondo del Arxiu Gràfic del GREHIC y poder llevar cabo exposiciones que podamos ofrecer a todos los castelldefelenses.
Por supuesto, haremos constar la procedencia del original.
Garantizamos la devolución inmediata de los originales puesto que únicamente los necesitamos para hacer una copia digital.
Gracias, tus recuerdos familiares forman parte de nuestra historia
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El Grup de Recerques Històriques de Castelldefels “El Torreó”, en colaboración con la Regiduría de Cultura del Ayuntamiento de la ciudad y de Caixa Terrassa pre sentó entre los días 28 de septiembre y 18 de octubre del año 2001 la muestra fotográfica “Recuperemos nuestra historia-I. Cultura y Sociedad”. El objetivo del grupo era hacer llegar al público en general parte del material gráfico cedido desde colecciones particulares, así como dar a conocer el fondo de los archivos parroquial y municipal de la ciudad.
Aunque se hizo una selección de las fotografías, hay que señalar que no se habían elegido al azar, ni por sus cualidades técnicas o artísticas; se habían escogido las más representativas referentes a una temática: “cultura y sociedad”. De ese modo, gracias precisamente a esas instantáneas, se podían abarcar diferentes perspectivas de la vida colectiva local. Los criterios de la selección habían estado condicionados por el mismo fondo fotográfico que se había conseguido en la campaña de captación desarrollada en el curso 2000-2001. De algún modo, si cabe, la muestra devolvía a todos los habitantes de Castelldefels que habían prestado imágenes, fueran o no retratados en las mismas, la satisfacción de ver cómo las vivencias captadas por una máquina de fotos era objeto de admiración cuando cualquier espectador se acercaba para redescubrir en ellas un pasado que compartir.
Gracias a la exposición, además, los visitantes pudieron y quisieron precisar datos sobre lo que vieron inmortalizado. Este último esfuerzo colectivo hoy tiene también su compensación. El Grup de Recerques Històriques de Castelldefels tiene el placer de poner en tus manos, querido lector, el resultado de la labor desarrollada: una colección de fotografías acompañadas de una mínima explicación para cada una de ellas que nos devuelva la memoria de un pasado. Este regalo que nos hacemos como gente que tiene en estima a Castelldefels ha sido posible gracias a la colaboración económica de tres empresas con presencia ya histórica en nuestra ciudad -Grupo Soteras, Saneo S.L. y Barlen S.L.- y al apoyo incondicional de la Regiduría de Cultura del Ayuntamiento de Castelldefels.
Grup de Recerques Històriques de Castelldefels
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En la exposición «Recuperem la nostra Història I -Imatges de Castelldefels», del año 2001, el GREHIC quiso resaltar aspectos de la gente del pueblo tal como se presentaba en las diferentes situaciones de la vida: en sus tareas cotidianas, sus fiestas, sus actividades asociativas, su tiempo de ocio, siendo niños, adultos y ancianos. En una nueva exhibición de imágenes, presentada en el año 2003, vemos dónde y en qué ámbito vivían estas personas gracias a la reproducción de ese entorno en forma de postales. Las más antiguas com prenden el castillo -símbolo que se veía entonces desde todos los lados-,el pueblo viejo y la época del «Balneari», mientras que las más modernas -prácticamente todas en color- se divulgaron cara al turismo local que durante los años 1960 y 1970 tuvo su época fuerte, plasmando, sobre todo, la zona de la playa. Lógicamente, estas postales se mandaron para comunicar algo al destinatario o justamente para hacerle partícipe de los rincones bellos de este lugar veraniego. En lo que se refiere a las comunicaciones, podríamos decir que casi el 90% eran felicitaciones de veraneantes a amigos y familiares cuyos santos y cumpleaños caían en julio y agosto, puesto que poco se utilizaba en aquel entonces el teléfono para ocasiones como éstas. Pero ocurrió también que la postal, por ejemplo, tenía que servir de mensajero con la lista de compra para la «chacha» en Barcelona y conseguir así que el día del retorno de la familia estuviera la comida a punto. La edición de las postales más antiguas estaba mayormente en manos de fotógrafos de nacionalidad francesa. Los autores de nuestra recopilación que destacan en épocas posteriores son el austríaco Adolf Zerkowitz (1884-1972), Ricard Gassó (1919-2002), de Sitges, y los hermanos Enric y Narcís Cuyás. Zerkowitz vino a España durante la Primera Guerra Mundial e hizo de su afición, la fotografía, una actividad profesional para sobrevivir. Era bastante innovador en sus tomas fotográficas y eso le llevó a conseguir vistas desde puntos muy arriesgados como tejados y picos de montañas. Uno de sus reportajes se comercializó en forma de tira de postales del «Balneari de Castelldefels». De Ricard Gassó sabemos que era un fotógrafo editor de postales que, al igual que Zerkowitz, buscó sus motivos en toda Cataluña. Los hermanos Cuyás fueron también destacados editores de postales, hijos de Narcís Cuyás i Parera, de Vilafranca, cineasta y fotógrafo de prestigio. Durante la época de las postales en color, pocas veces se menciona el autor de la fotografía; puesto que a estas alturas había ya editoriales que constaban al dorso de la postal o, como el caso de «Escudo de Oro», que figuraba en forma de símbolo en la parte frontal. Antes de pasar a ver parte de la obra que ha lanzado la imagen de Castelldefels por vía del correo, queremos aprovechar la ocasión para dar las gracias a todas las personas que hicieron posible la exposición mediante la cesión desinteresada de sus respectivas postales. Esperamos, además, que con esta muestra de imágenes se anime más gente a colaborar de manera semejante y nos permita disfrutar de nuevas exposiciones. Barbara Schwarz Presidenta del GREHIC Nota: El libro que se editó como catálogo de la exposición se sirve de un texto que apareció por primera vez en el programa de Fiesta Mayor de Castelldefels del año 1955. En él se hace una invitación a circular por todo el término municipal para destacar los elementos que, como no puede ser de otra manera, eran también los más codiciados para el retrato de quien producía las postales del Castelldefels de entonces.
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El Grup de Recerques Historiques de Castelldefels “El Torreó” (GREHIC), continuando con la tarea de dar a conocer la historia de Castelldefels, su evolución urbanística, sus fiestas, su gente …, ha organizado, a partir del fondo de el Archivo Gráfico de la entidad, la tercera edición de la exposición “Recuperamos nuestra historia”, subtitulada, en esta ocasión, “Imágenes de Castelldefels”. En esta exposición, llevada a cabo del 16 de enero al 7 de febrero de 2004, se han expuesto casi un centenar de fotografías provenientes de las cesiones particulares efectuadas durante la campaña de captación 2002-2003, siendo, tan sólo, una parte del fondo existente en el Archivo Gráfico de la entidad. Este pequeño recojo de fotografías que tenéis a las manos (una clase de catálogo de esta exposición) no pretende nada más que intentar dar una hojeada muy rápida y, desgraciadamente, escasa, al siglo que dejamos hace bien poco. Sin fechas concretas y sin especificaciones ni cronologías determinadas, a menudo poniendo el renombre más que el apellido, dado que es así como nos identificamos normalmente a nivel popular, y sólo buscando dentro de las hojas del calendario, de muchos calendarios, al acontecer monótono y a veces repetitivo del latir de un pueblo a través de sus fiestas, sus costumbres y su manera de vivir. Viendo cada una de las fotografías y esperando algo de nuestra capacidad de mirar atrás, de bien seguro tendremos un momento por recordar aquel ser íntimo, aquel amigo o aquel familiar que nos dejó, pero al que seguimos costalero dentro del corazón. Sobre todo, pero, valdría muy la pena que nos ayudara a revivir nuestro anecdotario particular, las páginas vividas de cada cual y que, de bien seguro, todas juntas no cabrían en ninguna enciclopedia por voluminosa que fuera. Y es que todo el que mueve, vivo y hace ser un pueblo es, sin el menor asomo de duda, su GENTE. El GREHIC tiene el gozo de poner a tus manos, querido lector, el resultado de todo: una colección de fotografías con la explicación mínima que nos despierte el recuerdo de otro tiempo. Este regalo que nos hacemos, como gente que estima Castelldefels, ha sido posible gracias al apoyo incondicional de la Concejalía de Cultura de el Ayuntamiento de Castelldefels, a la colaboración económica de emprendidas con presencia ya histórica a nuestra ciudad y por encima de todo gracias al espaldarazo de toda la gente que, en esta última campaña 2002-2003, nos ha cedido parte de su historia gráfica familiar y colectiva y a aquellos que nos han ayudado a identificar algunas de las personas que salen a las imágenes. De todos ellos querríamos dejar constancia de sus nombres: Elvira Elías, Victoria Elías, Montserrat Porcar, Gloria Ventura, Jesús Fernández Blay, J. Domingo, Familia Colet, Carmen Buixant, Albert Llevaría, Benedita Elías, Familia Baqués, Familia Juvé, Rosa Drija Bagués, Elisa Rodríguez, Manuel Franqueza, Máximo Cotán, Clara Andreu Giner, Josep Codinach, Pilar de Cros Vives,, Fabiola Roig, Josep Maria Casellas,Mari Corbacho, Maria Fusté, Enric Colet Raventós, Familia Ferrer Moreno, Luis Vázquez Gnzález, José Manuel Vilches, Antonio Mitadiel, Ariu Municipal Grupo de Búsquedas Históricas de Castelldefels, “El Torreó”
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Con los años, los historiadores acumulan información y, con esa información, hacen artículos o libros, más o menos sesudos, que despiertan mayor o menor interés. Mi primer libro lo hice sobre la base de los pocos estudios que hasta entonces versaban sobre Castelldefels. No era un libro de investigación -de hecho, por aquel entonces casi no sabía ni qué era eso- sino un manual que mezclaba la geografía y la historia de Castelldefels por el que algunos todavía me felicitan hoy en día. Pasad o el tiempo, tuve una experiencia bien distinta. Publiqué una obra, juntamente con Gabriel García Rosauro y Neus Cardona Vives, para resolver un crimen cometido en mi ciudad en el siglo XIX. En ella, prácticamente todo era investigación. Recorrimos durante años hasta un total de diecisiete hemerotecas y archivos de diez ciudades, y por ese esfuerzo, lo que son las cosas, casi nadie nos felicitó. Más adelante, Dolors Sanahuja Torres me propuso colaborar en una historia de Castelldefels y pensé que sería fácil, que sólo tenía que mirar la información que había compilado hasta entonces; acercarme al archivo munipal para comprobar unos cuantos datos y... me pasé seis meses mirando todas las actas del ayuntamiento, centenares y centenares de páginas para recorrer la distancia que mediaba entre 1900 y 1979, año, éste último, en que se constituyeron los primeros ayuntamientos democráticos. Pude constatar que no se conocía pormenorizadamente al Castelldefels del siglo XX, ese periodo en que pasó de ser un pequeño pueblo a ser la ciudad que conocemos actualmente. ¿Por qué digo todo esto? Pues porque mis amigos del Grup de Recerques Històriques de Castelldefels me han convencido para escribir un artículo con que ilustrar un libro de fotografías sobre el turismo y Castelldefels. Así que me he dedicado a maquillar lo que ya sabía, a buscar artículos de prensa, a entrevistar a personas que vivieron los años del esplendor turístico, a leer folletos, ver fotografías, postales y alguna que otra película... Me temo que a la postre vaya a ocurrir que las fotografías sean las que acompañen al libro. Pero, una vez más, me quedará la secreta satisfacción de haber excarvado en los sedimentos de esta pueblo para sacar algunas historias a la luz.
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Con los años, los historiadores acumulan información y, con esa información, hacen artículos o libros, más o menos sesudos, que despiertan mayor o menor interés. Mi primer libro lo hice sobre la base de los pocos estudios que hasta entonces versaban sobre Castelldefels. No era un libro de investigación -de hecho, por aquel entonces casi no sabía ni qué era eso- sino un manual que mezclaba la geografía y la historia de Castelldefels por el que algunos todavía me felicitan h oy en día. Pasado el tiempo, tuve una experiencia bien distinta. Publiqué una obra, juntamente con Gabriel García Rosauro y Neus Cardona Vives, para resolver un crimen cometido en mi ciudad en el siglo XIX. En ella, prácticamente todo era investigación. Recorrimos durante años hasta un total de diecisiete hemerotecas y archivos de diez ciudades, y por ese esfuerzo, lo que son las cosas, casi nadie nos felicitó. Más adelante, Dolors Sanahuja Torres me propuso colaborar en una historia de Castelldefels y pensé que sería fácil, que sólo tenía que mirar la información que había compilado hasta entonces; acercarme al archivo munipal para comprobar unos cuantos datos y... me pasé seis meses mirando todas las actas del ayuntamiento, centenares y centenares de páginas para recorrer la distancia que mediaba entre 1900 y 1979, año, éste último, en que se constituyeron los primeros ayuntamientos democráticos. Pude constatar que no se conocía pormenorizadamente al Castelldefels del siglo XX, ese periodo en que pasó de ser un pequeño pueblo a ser la ciudad que conocemos actualmente. ¿Por qué digo todo esto? Pues porque mis amigos del Grup de Recerques Històriques de Castelldefels me han convencido para escribir un artículo con que ilustrar un libro de fotografías sobre el turismo y Castelldefels. Así que me he dedicado a maquillar lo que ya sabía, a buscar artículos de prensa, a entrevistar a personas que vivieron los años del esplendor turístico, a leer folletos, ver fotografías, postales y alguna que otra película... Me temo que a la postre vaya a ocurrir que las fotografías sean las que acompañen al libro. Pero, una vez más, me quedará la secreta satisfacción de haber excarvado en los sedimentos de esta pueblo para sacar algunas historias a la luz.
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LA IDEA descubrió Jesús Sánchez Pajares a finales de junio del 1984, alrededor de una manifestación por pedir un nuevo colegio de primaria, el Palmito, aprovechando la visita en Castelldefels del presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, que vendía a poner la primera piedra de el ambulatorio al solar existente junto a la plaza Joan XXIII. Quizás en el año y pico que hacía que trabajaba en Radio Castelldefels como periodista en las tareas informativas, había visto en alguna ocasión Pajares o había hablado. No lo recuerdo. Pero conocerlo de verdad, tal y como es, un conductor, un dirigente de masas, lo conocí aquel maté de incipiente verano, cuando participaba, como presidente de la Asociación de Vecinos de Vista Alegre, en la manifestación de las madres y paras de alumnos del Palmito y de la Coordinadora que reunía las AMPA de la resta de escuelas de la ciudad. Lo conocí como representante de la pequeña comisión que se va triar sobre el terreno, junto al presidente de la Coordinadora de AMPA Vivencio Lenguas. Ambos dos, y no recuerdo si alguien más, se acercaron al centro de los terrenos destinados al ambulatorio, gritados por el mismo Jordi Pujol, curioso por el griterío y las pancartas de la mande , que no se referían precisamente al objeto de su visita. Al lado suyo, junto con otras autoridades, había, como era preceptivo, el alcalde de Castelldefels Agustín Marina, que, ante la evidencia de los hechos, se ofreció comomediador del imprevisto encuentro. Y qué encuentro! De participante y representante, Pajares se elevó sobre todos los presentes y aconteció el tributo de la plebes de los antiguos romanos, que expone, protesta, exige y, finalmente, emplaza nada menos que la primera magistratura de el Estado, en este caso la primera autoridad de Cataluña, el presidente Jordi Pujol en el cumplimiento de sus responsabilidades. El muy Honorable aguantó el vendaval--viento del pueblo, demagogia bien entendida, como la de los clásicos—también con la maestría de un conductor de masas, de bien diferente extracción, y aunque, como reconoció, no vendía preparado para el tema de educación, sino para el de sanidad, se entregó al combate dialéctico con su proverbial campechanía y, como buen jugador de fair play, aceptó el compromiso de una rápida solución a la exigencia popular. Jordi Pujol se apuntó en un papelito el nombre de Jesús Sánchez Pajares, pero seguro que no hacía falta: se recordaría por siempre jamás más, y así lo demostró cuando, en ocasiones posteriores, pasado el tiempo, volvió a Castelldefels para otras inauguraciones. Fue un encuentro memorable, y la fascinación de el autor de estas líneas por este auténtico tributo de las plebes de la época contemporánea, inmediata. Y desde semillas, a lo largo de los más de veinte años transcurridos, lo seguí con cura e interés al paso de los acontecimientos de un pueblo que crecía espectacularmente y que se hacía como ciudad. Y, ante mí, se fue toda una revelación de el hombre del asociacionismo vecinal, del político, fundamentado en una sólida base de compromiso con el movimiento obrero, como obrero que era, que se resumía en una única lucha global: la lucha contra la dictadura franquista y por la democracia. Las líneas que siguen son un intento, acariciado desde hace tiempo, de encajar estas piezas de la densa vida pública de Jesús Sánchez Pajares en un ejercicio de la memoria de nuestra historia más reciente de este hombre físicamente pequeño de estatura, pero de gran alzada moral, de este hombre de aluvión de las tierras del sur que, como otras aportaciones de por todas partes de España y del mundo, ha forjado el crisol de culturas de un lugar perdido y bien encontrado de la Mediterránea, que denominamos Castelldefels.Memoria que Pajares largó con infinita paciencia y que el autor grabó durante más de doce horas repartidas en las semanas finales del 2004 y las primeras del 2005, al despacho del encaramado local de la Asociación de Vecinos de Vista Alegre, a la callo de Cortes de Cádiz, desde dónde miedo una ventana se divisan, a la misma altura, los muros oscuros de un castillo que no habría imaginado nunca que un día muy lejano le crecería un poblado a los pies del suyo cerro, y, en el horizonte, más allá de la llanura, la cinta azul del mar (este, y los pinos que coronan el cerro, figuran en el anagrama de la asociación). Le agradezco la confianza, a Pajares, y espero que se reconozca y se vea reflejado aunque sea un chico --no del todo, porque no se pueden transcribir ni el gracejo ni la pasión que Jesús Sánchez Pajares pone en su discurso y que hace las delicias de quienes le escucha. Esto querrá decir que tanto de esfuerzo no ha sido jacto. Lluis Felip Jorcano Martínez
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Teniendo una gran experiencia con respecto a la celebración de sus fiestas populares y el recordatorio práctico de sus tradiciones y su folclore, hasta ahora, Castelldefels no disponía de un trabajo que recogiera todo aquello que lo caracteriza... Es por este motivo que este libro que ahora tienes a las manos, querido lector, tiene una gran importancia en la recuperación de todos estos elementos que forman parte de la vida colectiva de un pueblo, y más concretamente de sus raíces históricas, culturales, sociales,... En este trabajo, la Rosa Armellas y en Xavier Clemente hacen una aproximación histórica a todos aquellos aspectos de la fiesta en Castelldefels, a partir de un esmerado estudio de las fuentes documentales existentes, así como también a partir de entrevistas personales a gente que han vivido en primera persona, o han conocido de primera mano algunos de los hechos históricos que se explican.Así, podemos encontrar reflejados en este libro desde los gigantes y enanos a las bestias de la fiesta: la “cucafera”, el dragón de Castelldefels (en Gar i Got) y los diablos; todo haciendo, además, un recorrido por los diferentes bailes de exhibición, música tradicional, las sardanas y los castellers. Dada la profunda preocupación del GREHIC por investigar y dar a conocer la historia de Castelldefels en todos sus ámbitos y periodos, nos ha parecido muy @adecuado hacer una publicación en la que se pudiera mostrar a todo el mundo elementos tan vives como son los del folclore popular castelldefelense. Que todo esto haya sido posible es, básicamente, gracias a una entidad como la Agrupación de Cultura Popular de Castelldefels, que este año celebra el 20è aniversario de su creación. La Agrupación ha sabido mantener el rescoldo necesario por tal que, tanto los castellers como los gigantes, el dragón, los enanos, los diablos,... hayan pasado a formar parte de la historia de la fiesta de Castelldefels. Con todos ellos también formarán parte de esta historia las personas que han dado, y dan, todo su esfuerzo a la colectividad de esta población. Este contexto histórico lo encontrarás en este libro, ilustrado con un conjunto de fotografías de gran calidad, obra de Ramón Josa, cronista gráfico de la ciudad y personaje ya indisociable de nuestro paisaje festivo. Algunas instantáneas, provienen del Archivo Parroquial y otras son de Carina García Codina, historiadora y “gegantera” “desde su niñez”. Y ahora, DISFRUTA DE LA FIESTA!! David Dalmases Pones Secretario del GREHIC.
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